Pila de Ceniza, de miércoles estivales



Por José Antonio García Pérez

Atestigua su existencia para agosto de 1996 el escrito que publicó en nombre de José Aurelio Paz, la redacción del periódico Invasor en sus tiradas ese año. Organizada y dirigida por el escritor Otilio Carvajal, Miércoles de Ceniza, entonces una peña fija de la filial avileña de la Asociación Hermanos Saíz, sesionaba cada tercer miércoles por mes, según recuerda Ricardo Bustinza Montes de Oca, quien entonces presidía la filial.

Otilio trabajaba en el Centro Provincial del Libro y la Literatura, donde atendía Programas y Proyectos, cuando decidieron convertir la librería Enciclopedia (antes Daniel y Ruiz), en Ediciones Cubanas, para vender en moneda convertible.

Se gestionó pagar por las actividades que realizaban los jóvenes creadores, mediante la AHS, con la invención de la Junta de Patrocinio (1995) integrada por la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba), la Uneac (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba), la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas), la Dirección Municipal de Cultura y el ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión).

La Casa del Joven Creador se situaba en el #155 de la calle Independencia. Bustinza afirma que la peña tomó por sede  El Patio del Tamarindo, en la propia filial –donde en 1997 estuvieron ubicados el Té Sofía–, la Casa de la Trova y la Galería de Arte.

Aunque realmente la tertulia literaria nace a petición de Pedro Rodríguez Lorenzo para el proyecto Ateneo, la vecindad con la librería Juan Antonio Márquez (#151) de la Casa del Joven Creador, la convirtió en la principal sede.

Según Bustinza, allí se servía té para acompañar las lecturas de poesía como parte de la promoción literaria de la provincia, y hacían interpretaciones musicales ArsNova, Yordanka Galdona o el Dúo Dago y Cary como complemento artístico.

El escritor Francis Sánchez fue el primer invitado de Miércoles que había acabado de publicar “Revelaciones atado al mástil”, libro sobre el que Otilio escribió la primera reseña de su vida. Asimismo, recuerda haber invitado a Félix Sánchez y a Antonio González, que luego de años sin participar en nada acababa de ganar el Premio de Amor que daba la Casa de Cultura, también a Mayda Batista y a Pedro Alberto Assef.

La peña tenía tres secciones. Una: la presentación del libro; dos: Cuéntame tu vida, donde el autor hablaba de cómo empezó a escribir, etcétera, y (tres) al final leía textos. «No siempre iban músicos invitados, pero las dos o tres veces que la hice en la Casa de la Trova, sí» rebusca Otilio en sus recuerdos y argumenta: «Hubo una época, del 98 al 2000, en que tenía de invitado musical permanente a un grupo que se llamaba Contar viento y marea, que era muy gustado por todos nosotros».

La tertulia duró hasta el 2001 conducida por su creador. Se hicieron muchos Miércoles, no siempre a la misma hora, no siempre en el mismo lugar, pero sí con lo mejor del arte y la literatura. Luego de la partida de Otilio de suelo avileño, comenzó a dirigirla Arlen Regueiro Más, que en una de esas Casas (le) hizo una tertulia homenaje de despedida.

Cerca de dos décadas más tarde (2019), el propio poeta Arlen Regueiro, decidió retomarla en los períodos estivales, pero la innovación aguardó hasta 2020, para implementar una forma ampliada de su realización en cada encuentro.

Como todo mal augurio que pasa, no queda más que esperar por algo mejor; eso trajo al público de la Asociación Hermanos Saíz en Ciego de Ávila, los días que pudo gozar en ese entretanto pandémico. Sesionó nueve veces desde el 2 de julio, un fenómeno tardío que conjugase libros y lecturas en sus peñas, con una renovada forma de mirarse a sí mismas, adjuntada a una estrategia de promoción y visualización en redes sociales, a su vez, convirtiéndose en un producto de consumo audiovisual. Después de tanto tiempo, por fin se formaliza una alianza entre lo bohemio y novedoso al interior de instituciones estatales en la provincia.

Un diseño de estampillas promocionales para dispersar en cual fuere la red social, protagonizaba la antesala semanal. Acto seguido, un episodio audiovisual de tres partes hacía la muestra del joven miembro que coprotagonizaría el próximo Miércoles desde el improvisado estudio frente al muro más bohemio del Café Barquito de la filial, esta vez con sede en Independencia #168.

La versión en vivo, funcionó como continuación al preámbulo que ofrecía su versión audiovisual. El horario escogido fue quizá lo más inteligente para implicar a un público del que nunca se sabría hasta llegada la rifa, cuan asiduo o no sería para coincidir con las lecturas.

Diez de la noche se apuntó para la cita de cada semana, hora después del Café repletar sus mesas por quien fuera que buscase –acompañado de una música diferente– el confort climatizado, cocteles o por qué no, café.

Mientras la rifa descubría nuevos lectores, la técnica literaria surrealista, cadáver exquisito, involucraba a casi cada ocupa de silla del local.  Este escenario resultaba el más inclusivo. Desde el inicio de su estrategia promocional, se creó todo un reflujo que tributó a un mejor funcionamiento de lo que es casi perdido hoy: una peña artístico-literaria. Otros aspectos quedaron por optimizar como la calidad y nitidez del audio, pero se muestra ya como un buen ejemplo de vanguardia.

Cada miércoles hasta el 26 de agosto, con leves ausencias de su sesión física en sus últimas muestras, de la mano del escritor Arlen Regueiro Más, se les rindió homenaje a autores universales. La invitación fue hecha a los jóvenes miembros Heriberto Machado Galiana, Yanarys Valdivia Melo, Leoneski Buquet Rodríguez, Roberto Carlos Armas Díaz, Yasmany Rodríguez Alfaro, Iracema Díaz Paz, Aldrin Mirabal y Cleilys Aurora, estos dos últimos, integrantes del grupo humorístico 40 megas y la agrupación femenina de trova Motivos personales, respectivamente, también se sirvió de la presencia de Leonel Daimel García y Lázaro Valencia, para la lectura de muestras de la obra de Eliseo Diego, Frida Kahlo, Nicolás Guillen, Ernest Hemingway, Vincent Van Gogh, Ana Frank, Sergio y Luis Montes de Oca, Michael Ende y Julio Cortázar, respectivo a cada invitado.

Entre la selección de homenajeados se nota la coincidencia de sus fechas de natalicio o fallecimiento con el día de exposición de la muestra, a excepción de Ana Frank, caso en el que quizá se puede entender que hacen coincidir la juventud de la invitada y el aprecio que muestra el coordinador hacia ella como una figura infantil desde su percepción adulta.

Fueron así provechosas las fechas 2 y 22 de julio, conjunto al 26 de agosto, para homenajear el centenario del natalicio de Eliseo Diego, escritor con fuerte marca en la literatura avileña -lleva su nombre el premio anual que ofrece Ediciones Ávila- ello sumado a los nacimientos del estadounidense Ernest Hemingway y el argentino, nacido en Bélgica, Julio Cortázar, respectivamente.

A los fallecimientos de Vincent Van Gogh y Michael Ende, se les dedicó el 29 de julio y 19 de agosto, este último, algo distante de la fecha en que fallece, aun así, sucede en el mismo mes, día 28 pero de 1980.

De la misma forma se centraron en medio de jornadas que comprenden sus fechas de natalicio y muerte, los homenajes a la mexicana Frida Kahlo y el Poeta Nacional post revolucionario Nicolás Guillen; así como el especial del 12 de agosto por la jornada dedicada a los hermanos Saíz.

De inteligente selección, Yasmany Rodríguez Alfaro, también artista plástico, fue escogido par exponer la obra literaria de Vincent van Gogh, la cual se compone de cartas escritas a su hermano Theo van Gogh. Dicha obra se observa con una visión ensayística, debido a la percepción que mostraba Van Gogh del arte contemporáneo de los creadores de su época y su propia concepción sobre la obra que desarrollaba; criterio de selección antes empleado para exponer a la pintora y poetisa Frida Kahlo, perfiles que también cumple Yanarys Valdivia Melo.

Los videos que en algún momento serán la memoria del suceso –ya no únicas gracias a esta relatoría– ostentan su lugar en el canal de YouTube de la sede, como una versión audiovisual que no falló cuando no se pudo permitir el lujo la presencial. La serie de espacios audiovisuales y las nuevas formas de proyectarse que han encontrado las institucionales culturales avileñas –como el Heliógrafo del Centro del Libro–, dejan al público a la espera de la constante aparición de parecidos espacios, tanto físicos como virtuales.

 

 

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